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miércoles, 29 de febrero de 2012

MESA REDONDA: LA REFORMA DEL PODER JUDICIAL

MESA REDONDA: LA REFORMA DEL PODER JUDICIAL
“...la reforma del Poder Judicial constituye una necesidad impostergable. El Poder Judicial es uno de los pilares fundamentales de la sociedad, cuya mejora necesariamente repercutirá en todas las esferas del desarrollo nacional. No obstante, debemos ser conscientes de que los resultados de la reforma sólo se verán en el largo plazo, luego que nuestro sistema de administración de justicia logre consolidar las reformas que se incorporen”.
FELIPE OSTERLING PARODI (*)
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(*) Doctor en Derecho y Abogado en ejercicio, socio del Estudio Osterling; profesor de Obligaciones en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Fue Presidente de la Comisión que tuvo a su cargo el Estudio y Revisión del Código Civil de 1936, que dio origen al Código Civil de 1984. En tal condición fue ponente del Libro VI sobre las Obligaciones. Ha sido Decano de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Ministro de Estado en la cartera de Justicia, Senador y Presidente del Senado y del Congreso de la República y Decano del Colegio de Abogados de Lima. Miembro de número de la Academia Peruana de Derecho.
1. ¿NOS ENCONTRAMOS EN EL MOMENTO ADECUADO PARA INICIAR UNA REFORMA PROFUNDA DE LAS ESTRUCTURAS DEL PODER JUDICIAL?
Independientemente de que la coyuntura sea la más propicia, la reforma del Poder Judicial constituye una necesidad impostergable. El Poder Judicial es uno de los pilares fundamentales de la sociedad, cuya mejora necesariamente repercutirá en todas las esferas del desarrollo nacional. No obstante, debemos ser conscientes de que los resultados de la reforma sólo se verán en el largo plazo, luego que nuestro sistema de administración de justicia logre consolidar las reformas que se incorporen.
2. ¿CUAL CREE UD. DEBE SER EL PRIMER PASO DE LA REFORMA?
La reforma de una institución tan importante para la vida nacional es de por si un problema monumental. En este sentido, soy de opinión que la reforma debe atacar los vicios de esta institución desde su origen; me refiero al problema de la educación. Este aspecto es a mi criterio mucho más grave que el problema de la corrupción o la sobrecarga procesal, habida cuenta que un Poder Judicial poco ilustrado constituye el germen de cultivo perfecto para la generación de los demás vicios. De ahí que el proceso de reforma deba abocarse, básicamente, a incorporar magistrados probos e ilustrados. Esta constituye, a mi juicio, una medida que dotaría al Poder Judicial de una base personal sólida a partir de la cual podrían modificarse con solvencia los demás aspectos de la judicatura.
3. EN SU OPINION ¿CUALES DEBERIAN SER LOS CRITERIOS A TENER EN CUENTA EN UNA EVENTUAL REFORMA DEL PODER JUDICIAL?
Considero que la reforma debe estar dirigida fundamentalmente a tres aspectos. El primero referido a la disminución de la sobrecarga procesal. Es evidente que no es exigible que un magistrado emita resoluciones apropiadas en todos los casos, cuando le resulta materialmente imposible dedicar a todas las causas la prolijidad y el tiempo que requieren. Para estos efectos, considero pertinente evaluar la posibilidad de crear circuitos judiciales. Asimismo, se requiere otorgar a nuestro Poder Judicial de previsibilidad y uniformidad en sus fallos. Ello permitirá el desarrollo de un ambiente de confianza y seguridad jurídica en el país, con la consecuente atracción de inversiones extranjeras y el desarrollo de las inversiones locales. Para estos efectos, se requiere la realización de plenos casatorios conforme lo dispone la Ley Orgánica del Poder Judicial, así como el establecimiento de precedentes sólidos y equilibrados por parte de las Salas Superiores, que orienten a los órganos jurisdiccionales de menor rango y que transmitan un mensaje de confianza y equidad a la sociedad.
Finalmente, todo ello exige una mejora en la calidad de los profesionales que integran el Poder Judicial. Como ya lo indiqué, este objetivo debe constituir la base de la reforma. Sólo de este modo tendremos un Poder Judicial con fundamentos verdaderamente sólidos que puedan hacer frente a los conatos de intervención de cualquier dictadura o al implacable flagelo de la corrupción.
4. EN LAS ULTIMAS SEMANAS, A PROPOSITO DE LOS FALLOS EMITIDOS POR EL PODER JUDICIAL EN EL CASO MONTESINOS Y DE FALSIFICACION DE FIRMAS, EL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA SE HA PRONUNCIADO DURAMENTE CONTRA DICHO PODER DEL ESTADO; DONDE INCLUSO ALGUNOS HAN SENALADO QUE SE TRATA DE UNA VIOLACION DE SU AUTONOMIA. EN ESE SENTIDO, ¿CONSIDERA UD. QUE LAS OPINIONES DEL PRESIDENTE POLITIZAN UNA EVENTUAL REFORMA Y, POR ENDE, LA INVALIDA?
Las opiniones del Presidente deben entenderse como producto de la coyuntura. No considero que ello afecte ni termine por influir el proceso de reforma. No obstante, debe dejarse sentado que cualquier intervención, ya sea del ejecutivo o del legislativo, configura un supuesto de violación del principio de autonomía del Poder Judicial. Es claro que una reforma que se lleve a cabo bajo la influencia de los demás poderes del Estado estaría desnaturalizada. Ello obedece a que la transformación del Poder Judicial no puede estar sujeta a los cambios o ajustes de la política nacional. Se trata de una institución que por las funciones que cumple debe inspirar solidez e inmutabilidad ante los cambios de la coyuntura. Sólo de este modo podrá desempeñar de manera cabal su función de brindar confianza y seguridad jurídica.
5. ¿DEBERIA LA CIUDADANIA INTERVENIR EN ESTE PROCESO DE REFORMA, SI SE DECIDE FINALMENTE LLEVARLO A CABO? ?DE QUE MANERA PODRIA LOGRARSE ESTA INTERVENCION?
Se ha venido sugiriendo la posibilidad de convertir al sistema judicial en un sistema de jurado semejante al del Common Law. De acuerdo a los gestores de esta propuesta, ello permitiría acelerar el trámite de los procesos y disminuir la corrupción. Al respecto, abrigo serias dudas acerca de la conveniencia y viabilidad de esta propuesta. Me explico. Por un lado, la introducción de un sistema de jurado distorsionaría nuestro sistema jurídico que tiene a la figura del Juez como director y máxima autoridad en el proceso, quien en definitiva emite pronunciamientos en nombre del Estado a efectos de solucionar las controversias que le han sido planteadas. En este sentido, la reforma propuesta importaría una modificacion de las instituciones mas arraigadas de nuestro sistema, lo cual generaría sin duda un alto costo económico y social con posibilidades de recuperación -por lo menos por ahora- ambiguas. De otro lado, en cuanto a la calidad de los fallos, no resulta sensato pensar que un grupo de legos pueda salir bien librado de las complejidades técnicas propias de toda controversia jurídica. En efecto, los jurados, asesorados por un magistrado, estarían materialmente imposibilitados de resolver cuestiones de puro derecho, limitándose a pronunciar fallos con criterio de conciencia. Todo ello sin perjuicio del costo que conllevaria la implementacion de este sistema, atendiendo a que cada proceso tendría que contar con un jurado específico, elegido mediante un proceso equitativo, el cual deberá ser especialmente instruido para resolver una controversia cuya cuantíaa, en la mayoria de los casos, probablemente no justificaría los costos incurridos. Desde otra óptica, también debería descartarse la participación ciudadana para elegir a los magistrados.
Este sistema, en el Perú, constituiría un absurdo, además de una clara politización del Poder Judicial. Finalmente, cuando al formularse la pregunta se usa la palabra "ciudadania", no veo a que otros alcances pueda referirse, salvo los dos antes enunciados. Podria pensarse, en todo caso, en entidades prestigiadas que, ajenas al ámbito político, participaran en el proceso de reforma. Pero esta solucion no abarcaria, desde luego, a la "ciudadania".
6. EN UNA ENTREVISTA TELEVISIVA, EL DR. MARCIAL RUBIO OPINABA QUE EL PRESIDENTE DE LA CORTE SUPREMA DEBERIA SER ELEGIDO POR VOTO POPULAR Y NO MEDIANTE NOMBRAMIENTO, PARA QUE DE ESTA MANERA PUEDA GOZAR DE LEGITIMIDAD POPULAR; PROPUESTA QUE SE VIABILIZARIA MEDIANTE LA CREACION DE UN COLEGIO ELECTORAL. DESDE SU PUNTO DE VISTA, ¿CONSIDERA ACERTADA ESTA PROPUESTA, O EN TODO CASO, CUAL SERIA EL MECANISMO MAS ADECUADO DE ELECCION?
La propuesta es perfectamente válida en el plano teórico. No obstante, abrigo serias dudas respecto a su viabilidad en la práctica y a los efectos que podría conllevar. Me refiero básicamente a la posibilidad de que el Colegio Electoral que se forme eventualmente ceda al control del grupo político más fuerte. Este temperamento determinaría el trastocamiento del principio de división de poderes, habida cuenta que podría darse el caso de que la agrupación política más fuerte controle el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y, adicionalmente, al Colegio Electoral que nombra al Presidente de la Corte Suprema. Esta constituye la objeción más importante que puede hacerse contra todo sistema de elección indirecta, dado que al ser presa fácil de intereses políticos, terminaría por desnaturalizar la voluntad del electorado. La solución es ciertamente compleja. Mi opinión es que debería fortalecerse el sistema de nombramiento vía el Consejo Nacional de la Magistratura, potencializando sus virtudes y tratando de aminorar sus defectos.
7. FINALMENTE, ES SABIDO POR TODOS QUE NO SON PRECISAMENTE LOS MEJORES CUADROS DE PROFESIONALES QUIENES TIENEN AL PODER JUDICIAL COMO OPCION PARA EL EJERCICIO PROFESIONAL; PERMITIENDO CON ELLO, QUE LOS ESTUDIOS DE ABOGADOS O LAS GRANDES EMPRESAS LOS ATRAIGAN A SU SENO. ¿QUE DEBE HACERSE PARA LOGRAR EL EFECTO CONTRARIO, ES DECIR, QUE ABOGADOS DE PRIMER NIVEL ASPIREN A LA MAGISTRATURA?
Este objetivo debe ser perseguido desde dos niveles. El primero y más importante, referido al prestigio que debe tener una institución para atraer profesionales competentes. Es indudable que un abogado que se ha esforzado por adquirir un nivel que le ha permitido ganarse el respeto de sus colegas y que le ha otorgado cierto prestigio en el medio pretenda desempeñar funciones en que incremente su posición o por lo menos mantenga el prestigio ganado. Las denuncias de corrupción y el bajo nivel académico de nuestros magistrados no permiten que el Poder Judicial sea una institución atractiva para profesionales de primer nivel. A mi juicio, la solución a este problema estriba en convocar a profesionales idóneos y de reconocido prestigio en el mercado a fin de incrementar la respetabilidad del Poder Judicial. A este factor debe añadirse el aspecto económico. Es indudable que un profesional calificado desea y merece ser bien remunerado. Ello obedece no sólo al afan de recuperar los costos y tiempo que pudiera haber invertido en su educación, sino también a mantener un nivel de vida acorde con su preparación. Desafortunadamente, nuestro Poder Judicial no ofrece esta posibilidad, lo que determina que no constituya una plaza atractiva para los abogados más calificados. En este sentido, considero que un incremento en el presupuesto asignado al Poder Judicial contribuiría de manera significativa a la captación de los cuadros más competentes del medio. Cabe advertir que si bien ello importaría un incremento en los gastos del Estado, los beneficios serían cuantitativamente mayores, reflejados en la seguridad jurídica, con la consecuente atracción de la inversión y disminución del costo del crédito en nuestro país. Asimismo, los magistrados deben contar con asesores y auxiliares de primer nivel, lo que evidentemente determina un costo adicional.
Finalmente, abrigo la esperanza de que las opiniones vertidas contribuyan a transformar en entusiasmo el escepticismo que actualmente se cierne sobre la reforma de nuestro Poder Judicial.