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miércoles, 26 de diciembre de 2007

PROCESO DE TRANSICION HACIA LA DEMOCRACIA

PROCESO DE TRANSICION HACIA LA DEMOCRACIA Entrevista al Dr. Néstor Pedro Sagüés *
* Catedrático de Derecho Constitucional en las Universidades de Buenos Aires y en la Pontificia Universidad Católica de Argentina, donde es Director del Centro Interdisciplinario de Derecho Procesal Constitucional. Es además, Académico Nacional, Magistrado Judicial, y autor de numerosas obras de Derecho Público y de Derecho Constitucional .
SYLVIA B. CALDERÓN GARCÍA**JUAN JOSE BLOSSIERS MAZZINI***
** Abogada en ejercicio. Miembro de la Comisión Consultiva de Derecho Administrativo del CAL. Miembro de la Federación Interamericana de Abogados FIA., Premio al Mejor Publicación del año 2000 otorgado por la Interamerican Bar Association (Washington). Analista en Comercio Exterior, Adex. Colaboradora de la Revista Jurídica del Perú.
*** Abogado. Profesor de Derecho Bancario, Miembro de la Comisión Consultiva de Derecho Bancario y de Seguros del Colegio de Abogados de Lima. Premio a la Mejor Publicación de la Interamerican Bar Association, IBA. Colaborador de la Revista Jurídica del Perú.
RJP: ¿Qué es un proceso de transición política?
NPS: Bueno, un proceso de transición política es algo que se inserta dentro del ámbito de la dimensión política, dentro de la ámbito de la acción política. No es una cosa de pura teoría, es una cosa de praxis, de puro movimiento, y también desde el punto de vista de la ciencia política ya ubicados, insisto en que el ámbito de la dinámica política es una especie, una clase del género cambio político, entonces esto nos obliga a aclarar que hay cambios políticos con transición y cambios políticos sin transición. La transición política es una variable, una especie dentro de la familia amplia, del credo amplio de los cambios políticos.
RJP: ¿Cuáles son las características de este proceso de transición?
NPS: Un proceso de transición se caracteriza por lo siguiente: siempre hay tres regímenes, tres instantes, tres momentos. Tenemos en primer lugar un régimen de partida, es decir un régimen que fue; en segundo lugar la transición propiamente, ésta es una especie de bisagra una especie de período intermedio, y en tercer lugar tenemos el régimen de llegada, el régimen que se propone instaurar, que se propone afianzar, que se propone erigir la transición política. Consecuentemente tiene estos tres tramos, repito, el régimen de partida, el régimen de transición propiamente dicho y el régimen de llegada. Por eso la transición política no tiene vocación de permanencia, de persistencia a lo largo del tiempo. Digamos así, que es un régimen que natural y textualmente transitorio; eso es más o menos lo que significa.
RJP: ¿Podemos concebir entonces, que es algo preparatorio?
NPS: Sí, digamos que es algo preparatorio, que está preparando o está construyendo el régimen de llegada; pero cuidado, la transición política termina cuando se lanza el régimen de llegada, lo que se discute es si la transición política es o no responsable del régimen que se está construyendo. Se puede decir que es responsable en parte pero la suerte posterior del régimen constituido. El destino del régimen de llegada del nuevo régimen depende del régimen mismo, es decir si el régimen construido luego se consolida, se afirma, se solidifica, o por el contrario se erosiona o se destruye; ya no es generalmente problema o responsabilidad de la transición sin mayores responsabilidades siempre a nivel remoto, alguna responsabilidad ha de tener, pero la vida del nuevo sistema del nuevo régimen va a depender de este nuevo régimen.
RJP: ¿Cómo se clasifican los regímenes de transición?
NPS: Es interesante ver cómo en las ciencias políticas se clasifican. Se clasifican con distintos criterios; por ejemplo, desde el punto de vista del subdesarrollo las transiciones políticas se clasifican en ordenadas o desordenadas. Las transiciones políticas ordenadas son aquellas que están programadas, que tienen pasos ya previstos para cumplir; en cambio las transiciones políticas desordenadas son aquellas que van a la deriva; digamos impulsadas, movidas por los acontecimientos; por ejemplo, la transición que ocurrió desde la abdicación del Zar Nicolás II hasta el golpe comunista de octubre del 17, fue un período de caos, un sobresalto, una total anarquía, fue una transición del zarismo al comunismo, pero evidentemente desordenada.
También las transiciones políticas se clasifican en pacíficas o violentas según se desarrollen tranquilamente o por el contrario con actos de fuerza, de coacción. Generalmente la transición desordenada es una transición violenta.
Otro criterio para clasificar las transiciones políticas, es en cuanto a las metas que se proponen, hay transiciones profundas o intensas o hay transiciones moderadas. Hay transiciones que se proponen cambiar la faz económica, política y jurídica de un país, por ejemplo ocurrió esto en Portugal de 1976 en adelante según su constitución de transición se proponían construir una sociedad socialista, lo que importaba alterar profundamente la economía de un país, en cambio hay transiciones más modestas con menos aspiraciones que a lo máximo que se proponen es cambiar algunas autoridades, sanear el régimen político, erigir algunas instituciones pero sin alterar profundamente la fisonomía de ese estado.
Un criterio más para clasificar las transiciones alude a quién hace la transición, algunas veces la transición es dispuesta por la misma clase política. La clase política se da cuenta que el régimen de práctica no puede subsistir, se autoprograma el cambio hacia un nuevo sistema o un sistema más sano, pero algunas veces la transición política no está auspiciada por el elenco gobernante, sino por otras fuerzas; por ejemplo por la presión popular, por los sindicatos, por los estudiantes, por las asociaciones gremiales o por las asociaciones de empresarios. Algunas veces la transición ha sido motivada por factores externos a las sociedad local, por ejemplo en la Argentina la transición del régimen militar último de 1982 o 1983, ahí estaba Galtieri. Esa transición hacia la democracia fue en realidad provocada por un acontecimiento externo como fue la guerra de las Malvinas y el triunfo inglés . Si no hubiera triunfado Inglaterra en la guerra de las Malvinas probablemente el régimen militar hubiera seguido durante un buen tiempo, digamos pues que, el factor detonante de la transición fue un factor externo y no un factor interno.
Como ven este tema es amplio, está estudiado por la ciencia política, algunas veces está tratado por el derecho constitucional, pero no siempre es así.
RJP: Doctor, en su opinión, el caso peruano, la presentación pública de los videos fue un detonante externo o interno?
NPS: Yo diría, que aparentemente fue un detonante interno, que fue una reacción en parte de la clase política y en parte de la comunidad misma, asociaciones estudiantiles, etc. que han auspiciado el cambio.
RJP: En qué se diferencia la transición democrática de otras transiciones y cuáles son sus principales tareas?
NPS: Bueno, la idea es que la transición democrática se caracteriza por lo siguiente: tenemos un régimen no democrático, en el caso de Argentina un régimen militar, o un régimen democrático no deseable o no aceptable, en crisis, en fin , tenemos el régimen de transición y como régimen de llegada la construcción o el lanzamiento de una democracia deseable de una democracia aceptable. La palabra transición democrática parte de una democracia no querida y aspira a alcanzar una democracia querida o deseada.
RJP: Qué tiene que hacer un régimen de transición democrática o hacia la democracia?
NPS: Bueno, la tarea mínima es hacer elecciones, se propone sanear el sistema, reemplazar las autoridades anteriores no democráticas o mal democráticas por un nuevo gobierno más democrático.
Sin embargo no es solamente eso, una transición hacia la democracia no consiste solamente en elecciones esto es lo que hay que subrayar, una transición hacia la democracia exige entre otras cosas crear una especie de acuerdo social de los factores de poder, una especie de coalición de poder en favor de la democracia. En pocas palabras, tiene que lograr el consenso de partidos, de sectores obreros, sindicatos, gremios, de asociaciones de empresarios, de estudiantes y de los demás factores de poder que suele haber dentro del Estado, la Iglesia, fuerzas armadas; para afianzar el nuevo sistema, porque democracia, insisto, no solamente consiste en hacer nuevas elecciones, es asegurar que esas elecciones conduzcan a un sistema con gobernabilidad. Por lo tanto, la tarea tal vez más difícil del gobierno de transición sea lograr ese acuerdo global, es decir respetaremos y ayudaremos a afianzar este nuevo régimen democrático que se lance, esa es una tarea muy trabajosa, y también otra tarea importante que al menos tiene que intentar el régimen de transición, es implantar en una sociedad o asumir en una sociedad estilos democráticos de comportamiento.
RJP: Cuáles son estos estilos democráticos de comportamiento a los que se refiere?
NPS: Bueno, estos estilos democráticos de comportamiento implican el poder manejar a la sociedad con el diálogo, manejarla con la transacción, manejarla con el acuerdo, manejarla con el compromiso de reconocer que en la democracia que quien ganó tiene derecho a gobernar y que a la oposición le toca fundamentalmente controlar pero no gobernar, ni torpedear la acción de la mayoría porque por algo es minoría y por algo el otro es mayoría, es decir, crear una cultura democrática de comportamiento insisto fundamentalmente en base a la concertación, a la transacción, al acuerdo y al compromiso que son actitudes democráticas adultas. Los otros estilos, o sea el golpe, la protesta, el insulto, la agresión, el dificultar la gestión de la mayoría, el obstruir, el perjudicarla; no son estilos democráticos adultos, porque no se trata de patear el tablero cuando a mí no me gusta lo que decide la mayoría. La minoría tendrá que controlar, fiscalizar, revisar, supervisar pero no reemplazarla porque ella no está hecha para gobernar, eso hay que tenerlo bien en claro. Si la minoría quiere gobernar, eso no será democracia, podrá ser aristocracia u otro sistema, pero no es democracia. Entonces ven ustedes que las tareas de un régimen de transición son muy complejas, porque podrá haber elecciones, pero también deberá crearse una cultura democrática de comportamiento político y una coalición de poder, una especie de pacto de gobernabilidad entre los diferentes sectores de la sociedad que operan como factores de poder, como grupos de presión para apoyar al nuevo régimen que se implanta. Si no se consiguen estas tres cosas, digamos, si no hay buenas elecciones, o si no se adopta el acuerdo, o si no se adoptan estas pautas de comportamiento, diríamos que la transición democrática habría fracasado.
También vean ustedes que de acuerdo a estas ideas la transición democrática no es sólo una tarea del gobierno de transición, es una tarea de la sociedad toda, al gobierno de transición le toca por ejemplo asegurar elecciones limpias y honestas, para eso desde luego, le toca fomentar el acuerdo, proponer un cambio de mentalidad política. Pero si la sociedad o algunos actores importantes de ella rechazan el pacto de gobernabilidad democrático y rechazan un comportamiento político adulto adecuado, la transición va a fracasar, tal vez no por culpa del gobierno de transición, sino por culpa de esos sectores díscolos de la sociedad. Es una tarea de todos. En el régimen de transición la suerte no depende únicamente del gobierno de transición, depende también de la sociedad que tenga buena disposición para asumir esta tarea de transición.
RJP: Qué pasa cuando la sociedad no engarza con este proyecto político?
NPS: Es probable que fracase, que fracase el régimen de transición o tenga un éxito parcial y el gobierno que viene sea mal parido y nunca llegue a consolidarse. Es probable que si fracasa ese aporte de la sociedad al proceso de transición que encara un gobierno de transición honestamente guiado, este nuevo sistema nazca mal, sea un parto con cesárea o nazca deforme, nazca débil y entonces haya instauración de un nuevo régimen democrático pero que no haya consolidación y la consolidación es ya la tercera etapa de la vida del régimen de llegada. Si no se logra la consolidación es probable que haya crisis.
RJP: Qué responsabilidades tiene en ese punto el gobierno de transición?
NPS: Si el gobierno de transición realizó elecciones limpias y honestamente propuso un pacto de gobernabilidad y pautas de comportamiento y la sociedad no las aceptó, no será responsable de la falta de consolidación del nuevo sistema, serán responsables los otros actores del drama político.
RJP: Qué opina específicamente sobre el caso peruano?
NPS: Bueno, conforme a ese esquema teórico de clasificaciones que hicimos en la primera parte, podríamos decir que en el Perú de nuestros días, muy someramente, no son ideas dogmáticas, son opiniones que uno puede compartir o no con toda libertad, creo que habituarnos a vivir un sistema democrático donde el disenso es el plato cotidiano, porque si no la sociedad democrática seria una aristocracia, una sociedad democrática donde todos piensen igual me parece que no sería democracia, toda vez que la libertad de ideas va primero.
Retomando la pregunta, en el caso peruano, pienso que en primer lugar el régimen de transición democrático peruano actual parece ser en términos generales una democracia bastante ordenada, relativamente más ordenada o en todo caso más ordenada que desordenada.
En términos comparativos se encuentra más organizada que la que ha ocurrido en otros países, por ejemplo, como lo que pasó en la Argentina entre 1982 y 1983 que no fue un caos pero sí una gran crisis.
En segundo lugar, parece pacífico, nunca hay por supuesto una paz absoluta, pero en el caso peruano no me parece una transición violenta, revolucionaria. Por supuesto existen roces, hay asperezas, pero que estas asperezas no sigan in crecendo porque podrían derivar en el problema de la concertación.
RJP: Considera Ud., que la transición democrática peruana es profunda o es una transición modesta?
NPS: Justamente, un dato jurídico para entender si un país tiene una transición modesta o profunda es saber si ha requerido de cambios constitucionales o si aspira al lanzamiento de una nueva Constitución. Acá hemos tenido un pequeño cambio constitucional, pequeño o grande, a fines de Noviembre del año pasado, pero no se ha pensado en implantar una nueva Constitución, y tampoco, salvo algunos que lo han sugerido en algún momento, entre ellos el Dr. Valentín Paniagua, lo planteó en Huancayo en un Congreso de Derecho Constitucional, propuso la vuelta o el regreso a la Constitución del 79. Pero en general no he visto que haya una mayor demanda social de retorno a la Constitución del 79 así que en términos puntuales es un proceso de transición que parece ser modesto, parece ser un proceso de saneamiento, de higienización de la actividad política, pero no de transformación de las bases del régimen, salvo la transición espiritual y psíquica en el sentido de una democracia vivida como democracia sin autoritarismos, y juguemos limpio, no juguemos sucio. Es una transformación importante pero no es una transformación estructural del régimen A al un régimen B, C o D. Eso no quita que sea también una tarea trabajosa la tarea de transición . Digo que no me parece que se trate de una transición revolucionaria, por ejemplo, o pretenda dársele otro destino, entendiéndose revolucionario como un cambio de sistema, por ejemplo de una República a un Estado Federativo, o de una transición de un régimen militar a un civil, o de un régimen militar a un régimen descentralizado o a un régimen federativo que significa descentralización política. Se refiere a una reforma estructural, aquí a lo menos es de personas, de personas que jueguen limpio y honestamente que tengan transparencia política, económica, claridad en el manejo de los fondos públicos, etc.
RJP: Considera Ud. que esta transformación será no exitosa?
NPS: Es difícil hoy vaticinar el asunto, mucho va a depender de cómo se vote en las próximas elecciones para tener los resultados, pero se observa en el horizonte jurídico una gran duda, si los votos nulos o blancos alcanzan los dos tercios más o menos lo que provocaría la invalidación del proceso, yo no sé si eso será bueno o malo, dependería de muchos factores pero de todas maneras constituiría un nuevo desafío para el régimen de transición, incluso habría que buscar recetas jurídicas acordes porque hay vacíos constitucionales, hay incógnitas constitucionales y cuando hay vacíos o hay lagunas hay que construir respuestas, no se puede interpretar la Constitución, por que si la Constitución tiene una laguna lo más que se puede interpretar es que existe un vacío, entonces por el procedimiento de integración normativa hay que crear la norma faltante. Es una tarea de juristas, pero después tiene que ser aceptada e instrumentada por políticos, en una palabra la transición tendría un enorme trabajo que cumplir y el asunto se complicaría. Hay que ver si la sociedad acepta las fórmulas sugeridas por los políticos, y nos encontraríamos ante un gran enigma, no me animo a profetizar lo que puede ocurrir.
Si uno de los candidatos alcanza la mayoría normal no será necesario nulificar nada pues ya entramos en la nueva etapa del régimen futuro, el gobierno de transición será responsable de todo, pero no de todo lo que pase porque si el nuevo gobierno instaura un gabinete idóneo, exitoso o por el contrario fracasa, la responsabilidad del régimen de transición habría terminado los responsables serían las nuevas autoridades incluyendo también a la oposición. Todo esto es lo que hoy podemos decir sobre el tema.
RJP: Qué pasaría con el ordenamiento jurídico en el caso que todas las normas fueran refrendadas aparentemente por un presidente extranjero?
NPS: Eso es fácil de resolver, dejando de lado lo que hace al sentimentalismo político, si la firmó un extranjero y no un nacional la Constitución, desde luego surge una cuestión psicosocial muy importante, es conmovedora para la sociedad la indignación que pueda tener para ciertos sectores. Pero desde otra perspectiva, a partir de un frío análisis hay que tener en cuenta que hay un principio constitucional que sí sirve, es el principio de funcionalidad, que significa que el sistema constitucional debe dar respuestas útiles y que hagan funcionar u operar el sistema político y no que lo derrumben, por lo tanto hay una firma cuestionada o nula inválida, pero la Constitución no fue aprobada por una sola persona sino por una cantidad de legisladores y de ahí que a mi entender ese vicio no debería afectar en nada la vigencia de la Constitución independientemente que me guste o no. A mí no me gusta esta Constitución, me gusta más la del 79, pero desde el punto de vista de operatividad del sistema no debo conducir una tesis que destruya por razones de seguridad jurídica. Porque si no vamos al caos, al derrumbe del sistema, el principio de la funcionalidad es clave y no lo he inventado yo, la Constitución se debe interpretar de manera práctica y útil, los sentimentalismos están bien, son importantes pero más importantes que ellos es la operatividad del sistema, la eficacia del sistema constitucional. Ahora por ejemplo los gobiernos de facto de alguna manera han operado con las constituciones y los actos de un gobierno de facto son validos porque sino es el caos, eso no quita que se repiense en una nueva Constitución o la vuelta a la Constitución anterior, no destruyamos la gobernabilidad del sistema constitucional.