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miércoles, 26 de diciembre de 2007

CONTESTACIÓN AL MINISTRO DEL ECUADOR

CONTESTACIÓN AL MINISTRO DEL ECUADORVÍCTOR ANDRÉS BELAUNDE - PERÚ
(*) "El Peruano''; Lima, viernes 10 de febrero de 1995.
(Tomado de Mercurio Peruano, Revista de Humanidades Nº 405, enero 1961)
Señor presidente; señores delegados: deploro que el señor ministro del Ecuador haya querido poner un colofón falsamente trágico a una interesante exposición de los problemas mundiales.
El señor ministro del Ecuador nos ha hecho una exposición totalmente inexacta en cada uno de sus puntos. Nos ha presentado una especie de romance fantástico, en que aparece un país nobilísimo como el Perú, agresor y faltando a tratados que dice que fijaron una frontera en el año 1829. ¡Casi una excursión arqueológica!.
Vengo a esta tribuna con la confianza de la verdad y la serenidad de la justicia. Dejo el monopolio de la pasión y de la exaltación a otros. Mi patria firmó el año 1942 --es decir, hace casi 20 años-- un protocolo de amistad, paz y de límites con el Ecuador para resolver una vieja cuestión de fronteras, en que de parte del Perú había una tremenda realidad: su soberanía y su posesión de la hoya amazónica, a la cual está unido el Perú desde el descubrimiento de este país; diré mejor: desde el imperio incaico. Y lo firmó después que hubo incidentes de frontera provocados por el Ecuador. Esto está probado por la documentación, la que hará circular mi patria en todas partes, a pesar de que no es necesario, porque hay un tratado vigente y garantizado entre el Perú y el Ecuador. Se produjo ese incidente de fronteras por la violación de status vigente entre el Perú y el Ecuador. El Perú, que es un país pacífico, que no ha agredido a nadie, que tiene una tradición panamericanista; el Perú, que el año 1847 convocó un congreso para defender al Ecuador de una posible agresión extracontinental; el Perú, que el año 1853 defendía a Centroamérica; el Perú, que en el año 1860 se solidarizó con la República Dominicana y protestó contra la invasión mexicana; el Perú, que había reconocido la beligerancia de Cuba, el primero de América; el Perú no podía agredir a nadie. Mi país lo único que hizo fue defenderse, rechazando la agresión ecuatoriana. Y fue necesario firmar una paz. Y naturalmente, el Perú no se quedó con una pulgada del territorio sobre el cual había avanzado. Porque se quiere hacer confusión del territorio de las operaciones militares indefectibles que tuvo que realizar el Perú, con la hoya amazónica que el Perú poseía.
¿Cómo se puede decir que el Ecuador, que no existía aún --el Ecuador no existía en 1539-- había descubierto el Amazonas?.
Y aquí voy, señores, a hacer la historia verdadera de este asunto, no la historia de un romance de aventuras.
Como sabéis, Pizarro, gobernador del Perú, encargó a su hermano Gonzalo la conquista de El Dorado y desde el Cusco organizó una expedición que recorrió todos los diversos puntos del Perú, y encontró, al llegar a Quito, que el mejor camino para ese momento, el más fácil en este instante, era el Napo. Y un teniente de Pizarro, Orellana, descubrió el Amazonas. ¿Cómo se puede decir que el Ecuador, que no existía aún --el Ecuador no existía en 1539-- había descubierto el Amazonas?.
Hay ciertas cosas, señores, que no se pueden afirmar, ni aun en la tribuna tolerante y generosa de las Naciones Unidad.
El Virreinato del Perú envió gobernadores a la Amazonia, Juan Salinas, Diego de Vaca, Martín de la Riva Herrera, y organizó las misiones. El que éstas estuvieran solamente por 60 años --de 1740 a 1802-- bajo la jurisdicción del Virreinato de Santa Fe, no quitó al rey de España el derecho de cambiar una demarcación equivocada.
Y un hombre ilustre, don Francisco Requena, le dijo: Vuestra Majestad no puede gobernar el Amazonas desde regiones que están más allá de los andes. Tiene, Vuestra Majestad, que formar un gobierno en la Amazonia misma, allá donde hay pobladores peruanos.
Entonces se creó el Gran Gobierno de Maynas, con todos los ríos amazónicos, y el gobierno de Maynas fue anexado al Perú en 1802, en una cédula reconocida por la figura venerable --a la cual yo he tenido el honor de dedicar parte de mi vida-- de Simón Bolívar. Simón Bolívar dijo, en una de esas cartas, que yo presentaré y tienen a su disposición: ``Ese territorio ha sido agregado al Perú por la cédula reciente de 1802''. Entonces, en 1802, el Virreinato del Perú estaba en posesión de Maynas.
Pero llegó la hora de la independencia, señores. ¿Y qué pasa en la independencia? ¿Quién liberó Maynas? ¿Quién liberó el Amazonas? ¿Fueron quiteños? ¿Fueron ciudadanos de Cuenca o de Riobamba, --ciudades, por lo demás, muy simpáticas y agradables y hermosas como todas las ciudades hispanoamericanas? ¡No, señores! Fue el ejército peruano-argentino, el mismo que había proclamado la independencia del Perú, el que se moviliza, y allá en la capital de Maynas, Moyobamba, proclama la independencia de Maynas y recorre el Amazonas.
Y cuando el obispo de Maynas, Rangel, desde el Brasil inicia una reacción contra los republicanos y patriotas, otro ejército peruano, viniendo de Chachapoyas, bajo las órdenes del comandante Egúsquiza, consolida la independencia de Maynas y recorre, así, todos los pueblos de la Amazonia y los antiguos pueblos de Borja, San Antonio, Jeberos y Nauta, para proclamar y jurar de nuevo su independencia y su adhesión al Perú.
¿Cómo no he de venir aquí, sin altisonancia, pero con la voz mesurada de la verdad, a decir que no es admisible que se le quiera hacer entender a la Asamblea General de las Naciones Unidas que la región de Maynas fue independizada por quiteños, o riobambinos, y no fue independizada por el ejército peruano-argentino? ¿Se puede ignorar la jura de la independencia, que es la manifestación de la libre determinación?.
Maynas se unió al Perú por su libre determinación, ello está probado por documentos inobjetables contra los cuales el Ecuador no puede oponer ni una réplica, ni un argumento, ni un hecho.
En 1822 queda libertada Maynas, como parte del Perú: los ejércitos peruano-argentinos reciben el llamado de cooperación de Bolívar, y pasan por el territorio de la Audiencia de Quito y se da la batalla de Pichincha, que libertó esa región. Cuando la región de Quito fue libertada ya había sido proclamada la independencia de Maynas y había jurado la independencia del Perú.
Permitidme entrar en este terreno porque hay necesidad de restablecer la verdad histórica. La verdad tiene derechos inalienables y sólo puede haber justicia sobre la verdad y no sobre las falsificaciones de la historia. Y bien: después de la independencia de Maynas y su adhesión al Perú, vino la jura de la Constitución peruana de 1823. Aún no existía el Ecuador; existía la Gran Colombia. Y, la Constitución de 1823, fue jurada por los pueblos de Maynas, que habían jurado también las bases de 1822, que inspiraron la Constitución de 1823. Los representantes de Maynas fueron siempre a los Congresos peruanos, tomaron parte en los Congresos de 1827, 1828, 1832; habían jurado la Constitución vitalicia y Bolívar, como presidente del Perú, gobernó Maynas como provincia peruana, así como Jaén, a pesar de que Jaén no había sido segregada del Virreinato de Santa Fe, pero por libre determinación se quedó en el Perú y Bolívar dijo: ``Yo respeto la decisión de Jaén''.
En el año 1832 se separa la provincia de Quito de la Gran Colombia. Yo pregunto: a la Convención de Riobamba, que constituyó el Ecuador, ¿fue convocada Maynas? A nadie se le ocurrió en esa época que Maynas pudiera ser convocada a la Convención del Ecuador. Maynas estaba representada en las Asambleas peruanas.
Se ha hablado aquí del Tratado de 1829. Yo he estudiado mucho el punto. La guerra del año 1829 entre Colombia y Perú fue una guerra civil, entre amigos de Bolívar y enemigos de Bolívar. En la negociación de la paz, no hubo línea, no se fijó línea alguna. Se ha hecho referencia a un documento llamado el Protocolo de Pedemonte y Mosquera. Se ha probado que esa ha sido una falsificación; no hubo tal protocolo ni fijación de línea el año 1829, ni después. El año 1832 el Ecuador no se refirió al tratado de 1829 y firmó un nuevo tratado.
El Amazonas peruano ha sido no solamente descubierto por un teniente de Pizarro y con dinero, y por una expedición organizada por el Perú, sino que ha sido conquistado y poblado por el Perú.
El Perú llegó a suscribir un arbitraje con el Ecuador. El árbitro fue el rey de España, ¿y qué declaró el rey de España? Que las provincias de Jaén, Tumbes y Maynas pertenecían al Perú por su libre determinación.
¿Qué dijeron los grandes internacionalistas europeos Renault, Lapradelle y Politis? Que la soberanía constituida es intangible. El Amazonas peruano ha sido no solamente descubierto por un teniente de Pizarro y con dinero, y por una expedición organizada por el Perú, sino que ha sido conquistado y poblado por el Perú. Ahí han luchado y trabajado los Salinas, Los Vacas, los Martín de la Riva Herrera, Los Requena, que obedecían al virrey del Perú. Y después de la independencia, cuando se establece la libre navegación por medio del Tratado de 1851 con el Brasil, se desarrolla una población que asciende hoy, probablemente, a 500,000 habitantes. La capital, Iquitos, pasa de 100,000 habitantes. Yo pregunto: ¿qué poblaciones ha tenido el Ecuador en la amazonía? El Protocolo de Rio de Janeiro no le arrebata al Ecuador una sola población. El Protocolo de Rio de Janeiro no ha hecho cambiar de soberanía a ningún ciudadano ecuatoriano. Lo que hay en la región, lo que hay en la Amazonia, es obra del Perú, y el protocolo de Rio de Janeiro lo único que hizo fue consagrar la soberanía y la posesión secular del Perú. Contra esta realidad hay una aspiración, un deseo, o un sueño del Ecuador, pero una aspiración y un deseo no constituyen un derecho. Sería ofender a grandes naciones como los Estados Unidos de América, Argentina, Estados Unidos del Brasil y Chile, pensar que dieron su garantía a un Protocolo que consagraba una explotación. Dieron su garantía a un protocolo que consagraba la realidad amazónica, la posesión secular. El Perú había demarcado ese territorio con el Brasil, había celebrado tratados comerciales con distintas naciones, que se referían a la región amazónica. Cónsules de todos los países, inclusive del Ecuador, tenían su representación en Iquitos.
Sólo falta por demarcar la pequeña extensión de 78 kilómetros. Es, pues, un tratado cumplido y ejecutado, un tratado que representa la realidad histórica, jurídica y política de América.
De tal manera, las afirmaciones del delegado del Ecuador son completamente arbitrarias.
El Sr. Velasco Ibarra ha dicho, en documentos que el Perú ha exhibido, que él reconoce el protocolo, que no pide la revisión del Protocolo. A última hora, por compromisos que deben de ser electorales, ha venido esta explosión, casi 20 años después, contra un Tratado ejecutado con la cooperación de los Estados Unidos de América, de la Argentina, del Brasil y de Chile. Se han puesto todos los hitos, se han colocado todas las marcas en un recorrido de 1,600 kilómetros. Sólo falta por demarcar la pequeña extensión de 78 kilómetros. Es, pues, un tratado cumplido y ejecutado, un tratado que representa la realidad histórica, jurídica y política de América.
Se ha hablado de una declaración del Congreso Panamericano de Lima. En ese Congreso se dijo lo siguiente: el orden internacional está basado en el respeto a la personalidad de los Estados expresada en su territorio inicial y en el fiel cumplimiento de las obligaciones internacionales. La personalidad del Perú es aquella con que apareció el Perú en los años 1821 y 1822, época de la Independencia, esa persona nacional comprendía Jaén y Maynas. Maynas es sangre de la sangre y carne de la carne del Perú. Habrá sido objeto de los sueños y deseos ecuatorianos, pero una cosa es la realidad y otra cosa es el sueño.
Ello es grave porque está en juego un tratado cumplido, ejecutado, que representa, además, la conformidad con una realidad histórica y jurídica. Al Ecuador no se le ha quitado nada, porque ha vivido 160 años, toda su vida, sin esos territorios. Además, el Protocolo le concedió otros territorios, lo que se han olvidado de decir. Los territorios de la parte alta de los ríos, a los cuales el Perú podía alegar derecho por la Cédula de 1802. El Protocolo de Rio de Janeiro los reconoce como del Ecuador. El Protocolo no priva al Ecuador del tráfico por el Amazonas; concede este tráfico en la forma más amplia autorizada por el Derecho Internacional.
Es verdaderamente absurdo que, porque un tratado contraríe una propaganda electoral o intereses de última hora, pueda decirse que es nulo. Los tratados no pueden anularse unilateralmente; los tratados tienen que cumplirse. Una de las reglas fundamentales del derecho es ésta: Pacta Sunt Servanda. El Perú lo único que quiere es que se cumpla el tratado; lo único que desea es que la demarcación concluya; lo único que desea es que se respete la personalidad internacional con que vino a la independencia y que se acate la obra de los libertadores, la obra de aquel ejército que libertó Maynas, la obra de soberanía que reconoció Bolívar.
DUPLICA INMEDIATA
Cuán grato me habría sido a mí no subirme de nuevo a esta tribuna esta tarde. La Asamblea tiene problemas urgentes, pero mi patria fue víctima de un ataque violento, verdaderamente explosivo, que me obligó a ejercer un derecho, el más legítimo de todos, el derecho de defensa. Voy a hablar, en realidad, sólo cinco minutos.
El ministro del Ecuador dice que yo he aceptado que el Perú ha agredido, cuando precisamente mi protesta ante esa afirmación ha determinado el que yo venga aquí a abusar de la hospitalidad de la Asamblea para recordar la limpia historia de mi patria.
Los acontecimientos de esa época fueron provocados por el Ecuador. Había una línea de frontera de facto, esa línea fue violada por el Ecuador, ocupando la isla de Noblecilla, llamada Matapalo, entre la Quebrada de las Lajas y la Quebrada Seca, y más al sur ocupó también la Meseta del Caucho, ambas situadas a varios kilómetros al oeste de la línea del statu quo y en pleno territorio peruano.
El Protocolo de Río de Janeiro ha sido ratificado por el Congreso ecuatoriano después de que se había restablecido la situación normal en la frontera. De modo que el Congreso ecuatoriano le ha prestado su ratificación sin ninguna presión de orden material.
Son hechos. En la mañana del 5 de julio --muy lejos estamos del 12 de diciembre de 1941, en que fue el ataque de Pearl Harbor-- la guarnición ecuatoriana de Huaquillas atacó el puesto peruano de Aguas Verdes, pasando la frontera y tratando de envolver a una pequeña guarnición que se batió valientemente. Había muchas tropas del lado del Ecuador y había igualmente tropas del lado del Perú. ¡En el Ecuador se proclamaba por todas partes que ese incidente de frontera tenía que concluir en una victoria ecuatoriana y se anunciaba un paseo por el territorio peruano! El Perú no hizo otra cosa que defenderse; naturalmente, con denuedo. Se produjo una operación militar en que el Perú tuvo éxito, pero no abusó de ese éxito.
El Protocolo de Río de Janeiro ha sido ratificado por el Congreso ecuatoriano después de que se había restablecido la situación normal en la frontera. De modo que el Congreso ecuatoriano le ha prestado su ratificación sin ninguna presión de orden material.
No puede dejar de llamar la atención de la Asamblea sobre esto, porque si el Perú hubiera dicho: ``¡Vae victis!'' ``¡Aquí está el Protocolo!''... No ha sido esa nunca la política del Perú. Este asunto determinó un conflicto entre el Perú y el Ecuador en el año 1860. Apenas reconoció el Ecuador la Cédula de 1802, el Mariscal Castilla se retiró, proclamando la amistad con el Ecuador. El Perú ha tenido siempre esos gestos; esa ha sido su historia. En 1942 dejó al Ecuador en libertad y su Congreso aprobó el Protocolo. Las ratificaciones del Protocolo fueron canjeadas en el Brasil con la intervención del Presidente Vargas, quien manifestó, en un discurso, que ese Protocolo sellaba la paz de América.
Tampoco puede negarse, además de la ratificación y del canje de ratificaciones, que el Protocolo ha sido ejecutado. Las comisiones demarcadoras mixtas peruano-ecuatorianas, han acordado la colocación de cada hito en los 1,600 kilómetros; en muchos casos con la asistencia de las potencias garantes. El Protocolo, pues, es un hecho consumado. El Perú no ha adquirido ningún territorio de su avance precario y limitado. Los territorios que tiene el Perú son aquellos con los que se constituyó.
Tengo absoluta fe en que vuelva la calma, en un momento dado, a los estadistas de una nación ilustre como es la ecuatoriana. Abrigo la esperanza de que mediten serenamente, porque no es el mejor camino el de venir a realizar aquí ataques violentos a una nacionalidad, a un país que ha sido siempre absolutamente, correcto en las Naciones Unidas y absolutamente respetuoso, no solamente de la persona de los delegados, sino de la sagrada personalidad de cada uno de los pueblos de América.
LA VOLUNTAD UNILATERAL DE UNA DE LAS PARTES NO BASTA PARA INVALIDAR UN TRATADO DE LIMITES, NI PARA LIBERARLA DE LAS OBLIGACIONES QUE EL LE IMPONE
Diario ``El Mundo'', Lima jueves 23 de febrero de 1995
Nota cablegráfica de las Cancillerías de Argentina, Brasil, Chile y Estados Unidos, dirigida al gobierno de Ecuador.
Respuesta de los cuatro países garantes del Protocolo de Río de Janeiro a la decisión del gobierno de Quito, del 25 de octubre de ese año, de declarar la nulidad del mencionado Protocolo:
Diciembre 7, 1960
"Es un principio básico del Derecho Internacional que la voluntad unilateral de una de las partes no basta para invalidar un tratado de límites, ni para liberarla de las obligaciones que él le impone... Mientras la voluntad soberana y concordante del Perú y Ecuador no disponga otra cosa, mi país considera que el Protocolo de Río de Janeiro --firmado y ratificado por Ecuador y Perú y ya aplicado en su casi totalidad mediante actos prácticos de demarcación a los cuales las propias Partes atribuyen el carácter de definitivo-- es un instrumento válido y debe ser cumplido''.
GARANTES